La esencia del Palmeral ilicitano

El origen de la presencia de la palmera datilera (Phoenix dactylifera) en la Península Ibérica y por supuesto en Elche, probablemente se puede asociar con los primeros pueblos mediterráneos que surcaron el mar con fines comerciales que llegaron hasta estas tierras, y muy especialmente, con los Fenicios. El término “Phoenix” entronca con la denominación que recibían los pueblos fenicios, semitas cananeos, conocidos por los griegos con el vocablo “poinikes”, de piel roja o bien denominados así al asociarlos con el comercio del tinte púrpura (rojizo)  que obtenían de moluscos.

Sin duda, la palmera debió de estar presente en época romana como herencia de los anteriores pueblos y asociada a la expansión a ambos lados del mar Mediterráneo, lo que favoreció el tránsito de especies del norte de África hacia el sur de Europa.

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