
En el extenso campo deElche, oculto entre sus numerosas pedanías, existen varios árboles emblemáticos mayoritariamente desconocidos incluso para los propios ilicitanos. Se trata de un patrimonio arbóreo que en otros municipios se aprovecha con su puesta en valor como recurso turístico para senderistas, y que además constituye una excelente herramienta para la educación ambiental de niños y adultos. Estos ejemplares botánicos destacan por su longevidad, dimensiones monumentales, escasez, o simplemente porque están históricamente ligados a determinadas tradiciones culturales, aunque a menudo se necesita una labor de divulgación para crear una sensibilidad social que luego derive en un deseo de conservación. Así pues, además de las célebres palmeras ilicitanas entre las cuales destaca la Palmera Imperial, sobresale la presencia en nuestro término municipalde los Chopos “ilicitanos” (populus euphratica) como especie protegida y única en Europa, así como un lentisco en las sierras de la partida rural de Ferriol que vive desde hace unos 300 años; y tampoco podemos olvidar la existencia de un Taray, especie conocida en lengua vernácula con el nombre de tamarit, con casi 400 años de antigüedad y 5 metros en el perímetro de su tronco, que debido a estas características se encuentra expresamente protegido por la legislación valenciana y prueba de ello es el 1º Premio obtenido en el año 1987 en un concurso convocado por parte de la Generalitat.
También son destacables varias carrascas centenarias dispersas por el territorio ilicitano, como por ejemplo la que aún da sombra a la masía del “tío Pepe Coves” en nuestra pedanía de Asprillas, y que son una auténtica leyenda viviente de esta especie que siglos atrás estuvo extendida por toda la Península Ibérica.
Este patrimonio oculto necesita mayor atención para que sus propietarios también lo aprecien mejor con la realización por ejemplo de una publicación fotográfica y brevemente descriptiva, de manera que se eviten impactos irreversibles como ha sucedido recientemente con el pino piñonero del barrio de San Antón que podría haberse salvado integrándolo en la ordenación del territorio durante la planificación urbanística; o en el caso del paraje donde se ubican originariamente los chopos ilicitanos mediante la puesta en valor turístico del patrimonio hidráulico que constituye la Acequia Mayor del Pantano y que además ha sido reconocido por la UNESCO, así como la reproducción y venta a todo el público interesado de macetas de nuestro chopo ilicitano con indudable interés científico.
Raúl Agulló