“El 93″ de Bushell

Es de sobra conocido que Torrellano ha tenido y tiene entre sus convecinos una serie de pintores que han destacado por su trayectoria artística, hecho que constituye un verdadero orgullo para todos nosotros.

Uno de estos relevantes artistas, diría que el primero de todos ellos, fue Francisco Bushell y Laussat, un ilustre personaje del siglo XIX que residió y trabajó en nuestro pueblo, sorprendiendo de él que una persona tan culta, políglota, adinerada y con tan alto estatus social hubiera escogido una humilde y tranquila pedanía rural para residir y pintar sus obras de arte, y ello tras haber recorrido las grandes capitales europeas de la época.

Nació en Alicante (1836 – 1901) en el seno de una rica familia de comerciantes, de padre inglés, John Francis Bushell, y madre francesa,  María Antonia Laussat Claverie. Estas familias extranjeras se afincaron en Alicante a finales del siglo XVIII relacionadas con la exportación de materias primas, especialmente del vino. Igualmente la familia se dedicó a la banca comercial, al ser muy habitual en aquellos tiempos que ciertos clanes tuvieran esas funciones al no estar plenamente desarrollado el sistema financiero (el Banco de Alicante no se fundó hasta 1865 y la Caja de Ahorros de Alicante hasta 1877).

Su adinerado padre se interesó por aprovechar las aguas sobrantes del río Segura para el riego del campo de Elche, utilizando para ello maquinaria hidráulica. Su hermano Enrique se dedicó profesionalmente a la política, llegando a ser en varias ocasiones senador y también se dedicó a la explotación minera. Su hermana María Luisa se casó con el segundo Marques de la Constancia, siendo abuela del escritor y cronista de Alicante Francisco Figueras Pacheco.

Tuvo una educación muy esmerada escogiendo de pequeño la senda artística, primeramente estudiando pintura el consulado de Francia y posteriormente perfeccionando su estilo en la escuela de bellas artes de San Fernando de Madrid donde fue discípulo de Carlos Múgica. Amplió sus estudios en Paris (en aquellos tiempos era el centro cultural del mundo con su bohemia) de la mano de Le Poittevin y Dumas y fue el primer pensionado de la Diputación de Alicante concediéndole en 1863 una “pensión de doce mil reales anuales, por el término de cuatro años, con el objeto de que pueda pasar a Roma a continuar y perfeccionarse en sus estudios de pintura”, donde pasó varios años aprendiendo y enviado cuadros a España, como “Atardecer en Florencia”, hoy en el MUBAG.

Adscrito inicialmente al movimiento romántico, pinta cuadros sencillos de alamedas, cacerías y parques pensados todos ellos para la acomodada burguesía, obteniendo multitud de premios, como la medalla de plata de la Exposición Regional de Alicante de 1860, la mención honorífica en la edición de la Exposición Nacional de Bellas Artes que se celebró en Madrid ese mismo año por su obra “Moros del Riff”,  una medalla de tercera clase en  la muestra que se celebra en la nueva casa de la moneda en 1862 con su obra “Playa del Postiguet”, y otra de igual categoría en 1866 por su pintura “Procesión del Viernes Santo en el coliseo de Roma”. En 1867 consiguió la medalla de Plata en la Exposición de Bellas Artes de Valencia. Cuando acaba sus estudios en Roma es cuando comienza a demostrar todo lo aprendido dando un giro en su arte, buscando más los certámenes y concursos y gustando de bodegones y paisajes como Vista de Elche” o “Torre de Resemblanc”, presentando obras en varios certámenes parisinos, años 1866, 1879 y 1881, y con su obra “Souvenirs of country” en la Royal Escottish Academy de Edimburgo de 1879. Fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el año 1891.

Se dedicó a la labor docente: primeramente es nombrado por real orden profesor numerario de la cátedra de dibujo de la figura y del adorno en la Escuela de Bellas Artes de La Coruña y posteriormente formó parte del claustro de la Escuela Elemental de Comercio de Alicante como profesor de dibujo, siendo igualmente profesor de francés e inglés en el colegio San José de Alicante. Llegó a ser catedrático de lengua francesa en la Escuela de Comercio. Con el tiempo pasó a la política siendo diputado por el partido conservador en la Diputación Provincial de Alicante entre los años 1888 y 1892 y ocupó la presidencia del Consejo Provincial de Agricultura. Alcanza su mayor reconocimiento al ser nombrado caballero de la Real Orden de Isabel la Católica y caballero de la Real Orden de Carlos III, la más distinguida condecoración civil que puede ser otorgada en España.

Solía ir mucho por el campo de Elche a descansar y pintar, y un día, cansados sus amigos de tanto viaje al campo, le preguntaron que porqué no se buscaba una casa para esos menesteres, a lo que él les contestó “pixa a on vuiges“. Finalmente se decidió y compró varias fincas rústicas en Torrellano, residiendo en una casa de su propiedad denominada “El 93″, muy cercana a la estación del ferrocarril, donde estableció su estudio de trabajo, llamándola así por haberse construido en dicho año. La vivienda fue un punto de reunión y debate cultural y político de finales del siglo XIX, donde recibió muchas e ilustres visitas como lo atestigua la fotografía que se reproduce junto a este artículo en la que aparecen Bushell sentado, su hija, el catedrático Antonio Leveroni, el pintor Rafael Hernández, el poeta e hijo predilecto de Alicante Salvador Selles Gosalvez, y el hijo de éste último.

La verdad es que estando tan cerca la estación del ferrocarril tenía muy fácil recibir visitas y también ir a la capital alicantina para atender sus asuntos, seguramente sería uno de los motivos por los que estableció su residencia en Torrellano, vivir en el tranquilo campo pero a la vez  cerca de la ajetreada ciudad.

No llegó a casarse pero mantuvo una relación amorosa con Jeanne Monguilot fruto de la cual tuvo a su hija María Melania Bushell Monguilot. “Doña Mary”, como era conocida por todos, vivió en casa de su padre, siendo muy querida por los vecinos de Torrellano, todavía recordada por muchos de ellos, como mi tía Teresa, que aún recuerda como de niña sufría las reprimendas de aquella flaca mujer por subir a sus árboles.

Por último destacar de Bushell su vertiente más humana y solidaria al ayudar a los damnificados murcianos y alicantinos por las graves inundaciones sufridas el 15 de octubre de 1879, al ser vicepresidente de la Junta de Socorros y pidiendo a otros artistas e intelectuales franceses que ayudaran a los necesitados con los medios que tuvieran a su alcance. Éstos organizaron una serie de loterías y fiestas benéficas y publicaron además un semanario llamado Paris-Murcie en el que colaboraron la flor y nata de Francia (Zola, Victor Hugo, Dumas, Boulanger, Madrazo, etc…).

He que decir que le tengo mucho cariño a este incansable viajero, pues llevo mucho tiempo siguiéndole la pista, seis años, con sus arranques y sus callejones sin salida, y quiero aprovechar la ocasión para agradecer a Aureliano Monguilot Ruiz su inestimable ayuda prestada y la cesión de algunas de las fotografías que se acompañan al presente artículo, todo ello gracias a su libro “Francisco Bushell Laussat, el primer pensionado de la Diputación Provincial de Alicante”.

Y estos han sido unos pocos trazos de su intensa vida que ha permanecido olvidada durante mucho tiempo y que considero que era necesaria rescatar, recordando como fue y como pintó este vecino de nuestro pueblo, que destacó en muchos aspectos de la vida, como docente, político, pintor, y persona.

 

Juan Francisco Mollá Agulló

juanfmolla@gmail.com

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